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¿Qué es la Rosácea?

Si como yo siempre haz luchado contra la rojez en tu cara, quizás puede que estés conviviendo con esta condición sin saberlo. Es importante que asistas a un dermatólogo para confirmar tus sospechas ya que debe ser diagnosticada por un profesional para evaluar el mejor curso de tratamiento para tu caso específico.

Entonces, ¿qué es la Rosácea? Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel sin un origen claro. Se caracteriza por la presencia de eritema o rojez persistente, que predominantemente aparece en las mejillas, frente, nariz y mentón, además de periodos de exacerbación y remisión frecuentes.

A nivel mundial afecta al rededor de 415 millones de personas, pudiendo presentarse tanto en hombres como mujeres, adultos y niños, primariamente como eritema persistente, pápulas o pústulas, telangiectasias (pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel) y blusshing, junto a otros posibles hallazgos secundarios.

Como mencioné antes su origen no está claro, pero aun así existen teorías que identifican ciertos factores como posibles causas o que influyen en su desarrollo.

Entre otros factores, el aumento de mediadores inflamatorios como la Histamina y Prostaglandinas está conectado a la alteración vascular y aumento del flujo de sangre que llega a la piel de la cara, la cual contiene más vasos a nivel superficial, provocando la rojez característica de la Rosácea.

Otras teorías incluyen un factor genético, disfunción del sistema inmune innato, hiperreactividad, alteración en la permeabilidad de la barrera percutanea, desequilibrio microbiano, y exposición excesiva a rayos UV.

Diagnóstico

Para ser diagnosticado con rosácea debes presentar uno o más de los siguientes síntomas o signos:

  • Enrojecimiento o eritema transitorio.
  • Eritema persistente.
  • Pápulas o pústulas faciales.
  • Pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel conocidos como Telangiectasias.

Puede o no existir sensación de ardor, sequedad o edema. Otros signos posibles son engrosamiento de la piel, áreas enrojecidas de mayor grosor, lesiones fimatosas, además de manifestaciones oculares como irritación, picor o ardor, inflamación del párpado o hiperemia conjuntiva, chalaziones y orzuelos.

Clasificación

La NRS o National Rosacea Society actualizó el 2004 su diferenciación de las pieles con rosácea en 4 tipos:

  1. Rosácea Eritematotelangiectásica (RET)
  2. Rosácea Papulopustular (RPP)
  3. Rosácea Fimatosa
  4. Rosácea Ocular

Tipo 1: Rosácea Eritematotelangiectásica

Este tipo se caracteriza por enrojecimientos y eritema persistente en la zona central de la cara de intensidad fluctuante con algunas telangiectasias o pequeños vasos visibles en el piel. La piel se siente áspera o escamosa y fina, estando sensible, tirante, deshidratada y con comezón o ardor.

Tipo 2: Rosácea Papulopustular

En la rosácea papulopustular se presenta por un eritema centrofacial persistente con múltiples pápulas inflamatorias, pústulas y pueden existir algunos nódulos ocasionales en la misma zona o que pueden aparecer al rededor de la boca, ojos o nariz.

Puede llegar a verse similar al acné pero sin presentar comedones, y a pesar de ser un tipo aparte, es posible que se presente en conjunto con la Rosácea Eritematotelangiectásica o que esta evolucione del primer tipo al segundo, por lo que pueden observarse telangiectasias en las zonas afectadas.

Este tipo se acompaña de sequedad, piel escamosa, picor, edema y ardor, además de daño solar.

Tipo 3: Rosácea Fimatosa

La Rosácea Fimatosa se presenta con inflamación inicialmente, engrosamiento de la piel, poros dilatados y agrandamiento de estos, evolucionando con nódulos irregulares en la superficie de la piel, edema, tejido fribroso y acentuación de folículos con bloqueamiento sebaceo. 

Acompañando estos signos además se observan pústulas, pápulas y telangiectasias, pudiendo afectar las zonas de la frente, mentón, mejillas u orejas. Este tipo suele aparecer después de cualquiera de los dos primeros tipos o en conjunto con estos.

Tipo 4: Rosácea Ocular

Para la Rosácea ocular, su diagnóstico debe realizarse ante la presencia de uno o más síntomas. Estos incluyen ojos llorosos o irritados con sensación de ardor, sequedad o picor.

Puede presentar fotosensibilidad, visión borrosa o la sensación de un cuerpo extraño, con rojez dentro de los ojos. Conjuntivitis, chalaziones y orzuelos pueden ser frecuentes, lo que puede causar visión borrosa, además de observarse telangiectasias o eritema alrededor de los ojos y parpados.

¡Sigue conociendo!

Ahora, conociendo que existen distintos tipos, es importante entender que como mencioné antes su causa no está del todo clara. Lo que si sabemos es que se ve influenciada o afectada por diferentes factores. Dentro de estos tenemos factores ambientes o ingredientes gatillantes que pueden empeorar su estado o generar una sobrerreacción.

Es importante conocerlos para poder evitarlos, así que si vives con esta condición revisa la lista que les deje en Qué evitar y qué aumentar cuando tienes Rosácea.

Lo más importante es siempre acudir a un dermatologo para que te de un diagnóstico y el tratamiento más adecuado para tu tipo de piel. Recuerda no existe una cura, sin embargo, si puedes aprender a vivir con ella y mejorarla lo más posible. Si te interesa saber más sobre ese tema te dejo terapias convencionales en el tratamiento para la Rosácea.

Recuerda siempre darle el cuidado específico para tu piel, especialmente si tienes alguna condición dermatológica. Es importante saber qué es lo mejor para tu caso específico con la ayuda de un profesional que te guíe de la forma correcta.

En contraste a esto, la NRS realizó una actualización en la evaluación de Rosácea el año 2017. En caso de que te interese conocer sobre esto visita mi post sobre la Clasificación actualizada de Rosácea.

Referencias

  1. National Rosacea Society – NRS; https://www.rosacea.org
  2. Wilkin J, Dahl M, Detmar M et al. Standard classification of rosacea: report of the National Rosacea Society Expert Committee on the Classification and Staging of Rosacea. J Am Acad Dermatol. 2002; 46: 584-587.
  3. Troielli P, González Otero F et al. Actualización y recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento de la rosácea en Latinoamérica. Med Cutan Iber Lat Am 2016; 44 (S1): S7-S26.

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